LOS VIAJES DEL VIENTO
EL ARRIERO
BOLIVAR SOY YO
EL CARRO
EL REY
KARMMA
LA PENA MÁXIMA
LA PRIMERA NOCHE
LA SOMBRA DEL CAMINANTE
MARIA LLENA ERES DE GRACIA
MI ABUELO, MI PAPÁ Y YO
PERDER ES CUESTIÓN DE MÉTODO
SIN AMPARO
SUMAS Y RESTAS
TE BUSCO
Mi abuelo, Mi Papá y Yo
Título Original: Mi Abuelo, Mi Papá y Yo.
Director:

Dago García, Juan carlos Vásquez.

Guión: Dago García .
Producción:
Dago García Producciones.
Productor Asociado:  
Dirección de Arte: Hernán García, Angela Sierra.
Montaje: Paco González .
Música: Jimmy Pulido, Andrés Landinez .
Sonido: Carlos Eduardo Lopera.
Reparto:
Fernándo Arévalo, Jaime Barbini, Rafael Cardoso, María HelenaDöehring, Patricia Ercole, Adelina Guerrero, Herbert King, Marco antonio López, Juan Fernándo Sánchez, Miguel Varoni, Carlos Julio Vega.
País de Orígen: Colombia
Año de Producción: 2005
Duración: 95 min.
Formato: 35 mm., color.
Página Oficial:  

Sinopsis:
Comedia romántica que narra en forma paralela las historias sentimentales de tres hombres de una misma familia, quienes nacidos en distintas generaciones los unen sus alegrías y frustraciones sentimentales.

El amor no tiene horario, ni fecha en el calendario…” … Ni explicación, ni técnica, ni mucho menos se le puede controlar o planificar. El amor es caótico, caprichoso y siempre nos está recordando que por más esfuerzos que hagamos jamás vamos a poder ser dueños totales de nuestros destinos.

En Mi Abuelo, mi papá y yo, el amor se manifiesta en tres momentos de la vida: el primer amor, el que nos enseña que ésta es la única felicidad que se aprende acumulando tristezas; el amor de esposos que fácilmente se ahoga en las rutinas del hogar; y el último amor, el amor maduro, ese que ya está libre de las ataduras de la vanidad, pero que no por ello, deja de ser emocionante y no por ello, deja de recordarnos que cuando amamos, somos siempre niños.

EL ABUELO

“ Mi abuelo Rubén es el único hombre del mundo al que le gusta hacer fila. Desde que se pensionó esperaba ansioso el quinto día hábil de cada mes, para poder salir a cobrar su pensión. Lo que para otros era motivo de tragedia, para mi abuelo era motivo de felicidad, pues ese día se volvía a reunir con los viejos amigos, con los que había trabajado por más de cuarenta años. El encuentro servía para que hablaran de todo y de todos, pero el tema favorito siempre era la Esperanza Arias , la secretaria de presidencia de la que todos, en algún momento de sus vidas, estuvieron enamorados… Y un cinco de junio ocurrió el milagro. Eran aproximadamente las doce del día y de repente alguien prendió las alarmas "¡¡Ahí viene!!" Todos voltearon a ver y quedaron de una pieza. Sus deseos más profundos se habían materializado y como una aparición divina la Esperanza Arias venía caminando hacia ellos… Los pensionados pronto comprobaron que había ocurrido lo que ninguno se había imaginado que podía ocurrir: a la Esperanza Arias le había llegado la hora de la jubilación… Desde ese día mi abuelo cambió por completo y empezó a vivir un romance que mantuvo en secreto; por eso nadie se explicó su cambio de genio cuando anunciaron en el periódico que iban a empezar a consignar las pensiones de los jubilados en cuentas de ahorros, y tampoco supimos de dónde le salió la idea de fundar “A.T.M.” (A Toda Mecha) la primera empresa nacional dedicada a hacer filas… Todo se nos aclaró el día en que mi abuelo nos anunció que se iba a casar… Desafortunadamente una dolorosa tragedia ha venido a empañar su felicidad y sólo espero que tenga la fortaleza suficiente para recuperarse y salir adelante… ”
Óscar Pachón, el nieto.

EL PAPÁ

“ Hoy en día no puedo decir que me sienta responsable del presente de mi hijo Eduardo. Hice lo que pude, como pude y en el tiempo en que pude. Pero debo reconocer que el resultado no está muy cerca del proyecto. Creo que Eduardo nació en la época equivocada. Desde que se casó, y tal vez como proyección de alguna frustración, de la que no me siento responsable, convertir en músico a alguno de sus hijos se le convirtió en obsesión. Intentó con clases particulares de guitarra y fue inútil. Trajo a la casa a vivir a un gringo que durante un tiempo transformó nuestras rutinas y casi nos vuelve locos y al final con lo que se ganó por ello compró un viejo órgano de tubos con el que estaba seguro que iba a motivar a los muchachos para seguir la carrera musical. El resultado fue que su esposa lo abandonó. Para rematar se consiguió una patética profesora de música que terminó robándonos… Eduardo es un buen padre, pero creo que como esposo va a tener que aprender mucho y sobre todo va a tener que definir cuáles son sus prioridades en la vida; la música o su matrimonio… Espero que no se vaya a equivocar ”
Rubén Pachón, el abuelo.

EL NIETO

“Si tuviera que recordar una imagen de mi hijo Óscar, no tendría duda en verlo recostado sobre su escritorio, estudiando horas y horas sin interrupción. Estábamos seguros de que era un genio y que había nacido para la ciencia. Sin embargo todo cambió el día de la llegada de los Gaitán al vecindario. Venían de la costa atlántica y llegaban a instalarse en Bogotá. Esa tarde de domingo, Óscar levantó su mirada de la calculadora y en la ventana se encontró con la imagen del camión que doblaba la esquina llevando encima el voluminoso trasteo de los nuevos vecinos. En principio Óscar no reparó mucho en el hecho, pero cuando vio que del platón del camión descendía Elizabeth y cuando vio que su falda se enredaba momentáneamente con una de las latas del carro dejando al descubierto buena parte de sus piernas, Óscar descubrió que el mundo era algo más que los textos de estudio. Ese día se enamoró, perdió la cabeza y abandonó cualquier interés por otra cosa que no fuera la nueva vecina. Sin embargo la muchachita no es una santa. Todo lo contrario, es la verdadera reencarnación de Lolita, y ha estado arrastrando a mi hijo por la calle del dolor y la amargura. De nada me ha servido hablar con él, de nada me ha servido tratar de encauzar su vida por el camino de la música. Óscar ahora parece otra persona, dejó la universidad, empezó a trabajar y ahora que ha dado el paso más importante de su vida, sólo espero que tenga la madurez y la resistencia necesarias para afrontar las consecuencias de lo que hizo…De todas maneras ahí estaré para brindarle el apoyo que necesite…”
Eduardo Pachón, el papá.


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