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| Título Original: |
La Sombra Del Caminante. |
| Director: |
Ciro Alfonso Guerra. |
| Guión: |
Ciro Alfonso Guerra. |
| Producción: |
Ciudad Lunar Producciones, Tucán Producciones, Cinematografía Ltda. |
| Productor Asociado: |
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| Dirección de Arte: |
Cristina Gallego. |
| Montaje: |
Iván Wild y Ricardo Cortés. |
| Música: |
Richard Córdoba. |
| Sonido: |
César Rojas. |
| Reparto: |
César Badillo, Ignacio Prieto, Inés Prieto, Lowin Allende, Adelaida Corredor, Julián Díaz. |
| País de Orígen: |
Colombia |
| Año de Producción: |
2004 |
| Duración: |
91 min. |
| Formato: |
35 mm., color. |
| Página Oficial : |
www.pasaje500pesos.com |
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Sinopsis:
¿Cómo resolver el lugar común de la violencia que descompuso a Colombia a partir de los años 80 hasta hoy? La respuesta que ofrece una película como La sombra del caminante, eludiendo el lugar común para renovar su tratamiento en el cine, sugiere la mirada de una nueva generación que enfrenta a los fantasmas del país a través de las cámaras.
El primer largometraje de Ciro Guerra se atreve de varias maneras a proponer una forma y un tratamiento de lo ya visto, con una perspectiva distinta. Filmada en video digital y en blanco y negro, La sombra… muestra al país en la dimensión de la tragedia que reúne, desde frentes e historias distintos, a dos protagonistas del caos: Mañe, lisiado, con una pierna de palo, y un misterioso personaje que vive de llevar a cuestas, en sus espaldas, a los transeúntes cansados que se suben a una silla hecha con madera de ataúd. Inquietante y enigmático, el caminante simula una imagen de castigo y devoción, aliviando la culpa que lo atormenta y que trata de resolver, en vano, de esta manera.
Con diálogos secos y situaciones que construyen progresivamente, a la manera de un rompecabezas, la imagen final de las miserias humanas que hunden en la desgracia a los personajes, sin que llegue a solucionar el desastre la convicción de una solidaridad necesaria que impida repetir viejos errores, la conclusión que permite La sombra del caminante es comprender cómo, en Colombia, como testigos o espectadores, no podemos evitar el eco, cercano o distante, de la violencia.
Hugo Chaparro Valderrama
Laboratorios Frankestein |